La enfermedad celíaca es una afección crónica en la que el sistema inmunitario reacciona al gluten, una proteína presente en cereales como el trigo, la cebada y el centeno.
Esta respuesta daña el revestimiento del intestino delgado y dificulta la absorción de nutrientes esenciales, como vitaminas y minerales. Puede aparecer a cualquier edad y manifestarse de distintas maneras, incluso sin síntomas digestivos evidentes.
¿CUÁLES SON SUS CAUSAS?
No existe una causa única. El riesgo No existe una única causa. La enfermedad se relaciona con factores genéticos y una respuesta inmunitaria desencadenada por el consumo de gluten. Tener familiares con diagnóstico de celiaquía aumenta el riesgo, aunque eso no significa que necesariamente se desarrollará. También se presenta con mayor frecuencia en personas con determinadas enfermedades autoinmunitarias y algunas condiciones genéticas.
¿QUÉ SÍNTOMAS QUE PROVOCA?
Las manifestaciones varían entre personas. Algunas presentan diarrea crónica, inflamación abdominal, gases, estreñimiento, náuseas o dolor de estómago. Otras pueden experimentar cansancio persistente, anemia, pérdida de peso, dolor en los huesos o articulaciones y ciertas lesiones en la piel. En niñas y niños, también puede afectar el crecimiento. Incluso hay personas que no presentan síntomas evidentes, pero pueden sufrir daños intestinales.
¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?
El diagnóstico requiere una valoración médica y, por lo general, análisis de sangre para detectar anticuerpos relacionados con la enfermedad. En algunos casos, el especialista solicita una biopsia del intestino delgado para confirmar el daño. Es importante no eliminar el gluten antes de realizar las pruebas, ya que hacerlo puede alterar los resultados. Si existen sospechas, lo recomendable es acudir con un profesional de la salud.
¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO?
Actualmente, el tratamiento consiste en mantener una alimentación estrictamente libre de gluten durante toda la vida. Esto implica revisar las etiquetas de los productos y prevenir la contaminación cruzada durante la preparación de los alimentos. Con orientación médica y nutricional, es posible llevar una dieta equilibrada y variada. En la mayoría de los casos, retirar el gluten permite que los síntomas mejoren y que el intestino se recupere progresivamente.