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Sección: Vida
El secreto detrás del cempasúchil
04/10/26 | 11:01 | Por: Redacción
El color intenso de esta flor, su aroma característico y su historia están llenos de curiosidades que van mucho más allá de las ofrendas.

Cuando octubre comienza a teñirse de naranja, el cempasúchil aparece por todos lados: en mercados, jardines, calles y, por supuesto, en las ofrendas. Su presencia parece inseparable de esta celebración, pero esta flor tiene una historia mucho más antigua y una química bastante interesante. Su nombre proviene del náhuatl cempōhualxōchitl, que puede traducirse como "flor de veinte pétalos" o "flor de veinte flores". 

Uno de sus rasgos más llamativos es precisamente su color. Los tonos amarillos y naranjas del cempasúchil se deben principalmente a pigmentos llamados carotenoides, compuestos que también participan en la coloración de frutas y otros vegetales. La concentración y combinación de estos pigmentos contribuyen a que algunas flores sean amarillas, mientras otras alcancen tonalidades naranjas mucho más intensas. 

Y luego está su aroma. El cempasúchil posee aceites esenciales que producen ese olor fuerte y característico que reconocemos casi de inmediato. Su fragancia no está ahí únicamente para agradarnos: forma parte de la química natural de la planta y puede intervenir en la interacción con insectos y otros organismos. Por eso, además de ser una flor vistosa, es una pequeña fábrica de compuestos aromáticos. 

Su relación con el Día de Muertos tampoco comenzó recientemente. Los pueblos originarios de México ya utilizaban el cempasúchil antes de la llegada de los españoles y le atribuían distintos usos ceremoniales y simbólicos. Con el paso del tiempo, la flor quedó profundamente vinculada con las celebraciones dedicadas a los muertos y terminó convirtiéndose en uno de los elementos más reconocibles de las ofrendas mexicanas. 

Una de las razones por las que resulta tan especial es que su ciclo natural coincide con la temporada en la que se celebra el Día de Muertos. Su disponibilidad durante el otoño ayudó a consolidar su presencia en estas fechas, mientras que su color intenso la convirtió en un elemento visual difícil de pasar por alto. Hoy puede encontrarse tanto en grandes campos de cultivo como en pequeños puestos de flores durante octubre y noviembre. 

Pero el cempasúchil no sólo sirve para decorar. La planta también ha sido estudiada por sus pigmentos y compuestos naturales, y sus flores se han utilizado en diferentes aplicaciones, desde la obtención de colorantes hasta usos tradicionales. Incluso existe una variedad de cempasúchil cultivada con fines industriales, especialmente por sus carotenoides. 

Así, detrás de esos pétalos naranjas que cada año llenan las calles hay mucho más que una tradición: hay historia, química, agricultura y biodiversidad. Quizá por eso el cempasúchil sigue siendo tan poderoso visualmente: concentra en una sola flor buena parte de los colores, aromas y símbolos que asociamos con una de las celebraciones más características de México.

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