La inflación anual de Estados Unidos repuntó a 3.7 por ciento en septiembre, frente al 3.4 por ciento registrado en agosto, impulsada principalmente por el encarecimiento de los combustibles. El dato intensificó la preocupación de los inversionistas y provocó caídas en los principales índices bursátiles.
De acuerdo con el informe publicado este miércoles 14 de octubre por el Departamento de Trabajo estadounidense, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 0.6 por ciento respecto a agosto, por encima de las previsiones de los analistas, quienes esperaban una inflación anual de 3.6 por ciento.
El encarecimiento de la gasolina fue uno de los principales factores detrás del repunte, con un incremento mensual de 7.1 por ciento. Además, la inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y la energía debido a su volatilidad, avanzó 2.6 por ciento anual, frente al 2.4 por ciento registrado el mes anterior.
La publicación de los datos provocó una jornada negativa en Wall Street. El índice S&P 500 retrocedió 1.1 por ciento, mientras que el Nasdaq, con una alta concentración de empresas tecnológicas, perdió 1.9 por ciento. Por su parte, el Dow Jones cayó alrededor de 0.1 por ciento. En conjunto, estos movimientos representaron la peor sesión para las acciones estadounidenses desde julio.
Las empresas vinculadas con la inteligencia artificial y los centros de datos encabezaron parte de las pérdidas, debido a la preocupación de que un entorno de tasas de interés elevadas encarezca el financiamiento de sus inversiones y reduzca el atractivo de sus acciones.