La campeona olímpica española Carolina Marín anunció su retiro definitivo del bádminton profesional a los 32 años, tras una carrera marcada por éxitos históricos y un prolongado historial de lesiones, especialmente en las rodillas.
La decisión llega después de la grave lesión que sufrió durante los Juegos Olímpicos de París 2024, cuando se rompió nuevamente el ligamento cruzado de la rodilla derecha en plena semifinal, un episodio que marcó el inicio del final de su trayectoria deportiva.
A lo largo de los últimos años, la deportista enfrentó múltiples intervenciones quirúrgicas y procesos de rehabilitación, lo que finalmente la llevó a priorizar su salud y evitar nuevos riesgos físicos. “No quiero poner en riesgo mi cuerpo”, expresó al confirmar que no volverá a competir.
Aunque tenía previsto despedirse en el Campeonato Europeo de 2026 en su ciudad natal, Huelva, Marín decidió no participar para no comprometer su recuperación, cerrando así su carrera sin un último partido oficial.
Considerada la mejor jugadora europea de la historia, Marín deja un legado excepcional: fue campeona olímpica en Río 2016, tricampeona mundial y múltiple campeona europea, además de convertirse en la primera mujer no asiática en ganar el oro olímpico en bádminton.
En un mensaje emotivo, la atleta reconoció que, aunque su retiro se anuncia ahora, en realidad su despedida ocurrió en la pista de París. Su carrera no solo redefinió el bádminton en España, sino que también inspiró a nuevas generaciones dentro y fuera del deporte.
Con su salida, el bádminton internacional pierde a una de sus figuras más influyentes, mientras Marín inicia una nueva etapa vinculada al deporte desde otros ámbitos.