El Gobierno de México suspendió durante cinco años el arancel del 10% aplicado a determinadas autopartes importadas para el ensamblaje de automóviles, como parte de una estrategia para impulsar la inversión y fortalecer las cadenas de suministro del sector automotriz.
La medida, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quedó establecida en un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 13 de octubre de 2026 y entró en vigor el día 14. La exención se aplicará durante cinco años y estará sujeta a los requisitos establecidos por la Secretaría de Economía.
El decreto modifica el tratamiento arancelario de la fracción 9803.00.01, correspondiente a partes y componentes para el ensamble de automóviles. El beneficio no es generalizado, ya que podrán acceder a él las empresas que cumplan las condiciones legales y administrativas previstas para estas operaciones.
Buscan atraer inversiones y reducir costos
De acuerdo con el Gobierno federal, la eliminación temporal del gravamen pretende reducir los costos de instalación y operación de nuevas líneas de producción, incentivar la fabricación de vehículos en territorio nacional y fortalecer la integración de proveedores mexicanos.
La disposición también se enmarca en los objetivos del Plan México, que busca impulsar la manufactura, ampliar las cadenas productivas nacionales y generar empleos especializados.
La decisión ocurre en un contexto de presión para la industria automotriz mexicana, afectada por las tensiones comerciales con Estados Unidos y la reorganización de las cadenas globales de suministro. En septiembre de 2026, las exportaciones de vehículos mexicanos
disminuyeron 12% anual, mientras que la producción cayó 15%, según cifras citadas en reportes económicos recientes.
El beneficio no garantiza autos más baratos
La reducción del arancel puede disminuir los costos de importación de determinados componentes para las empresas beneficiarias; sin embargo, no implica una reducción automática en los precios de los automóviles para los consumidores, pues estos también dependen de los costos de producción, distribución, financiamiento y comercialización.
Además, el Gobierno precisó el 16 de octubre que el incentivo se limitará a fabricantes automotrices que ya cuentan con instalaciones productivas en México, con el propósito de enfocar el apoyo en la industria establecida en el país.
Con esta medida, la administración federal busca dar mayor certidumbre a las empresas automotrices y mantener la competitividad de México como destino de manufactura, en un momento en que el sector enfrenta desafíos comerciales y una disminución reciente en sus niveles de producción y exportación