Sección: Nacional
“Fuego amigo” en el Tribunal Fiscal
16/12/13 | 10:44 | Por: El Arsenal
“Fuego amigo” en el Tribunal Fiscal
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Alberto Aguirre

Era un aviso discreto, de un poderoso convocante. Francisco Cuevas Godínez –ex presidente del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa y socio actualmente del despacho de abogados del ex procurador Antonio Lozano Gracia– convocaba a sus amigos a un brindis navideño.

A principios de la semana pasada, una versión electrónica de esa invitación circuló en los pisos superiores de la sede del TFJFA, en las cercanías del Parque Hundido. Con un addendum escrito por manos desconocidas, en el que se agregaba otro propósito a la reunión, que se efectuaría en un lugar de las Lomas de Chapultepec: la presentación de la candidatura del magistrado Juan Ángel Chávez, prospecto para ocupar la presidencia de ese organismo autónomo.

Tanto Cuevas como Chávez trabajaron en Los Pinos, cuando Juan de Dios Castro Lozano fungió como consejero jurídico de la Presidencia. Y esa convocatoria apócrifa, que obligó a los afectados a emprender una rápida operación para frenar los ánimos futuristas, revela uno de los signos más perniciosos de ese organismo autónomo, donde como en ocasiones anteriores,  el cabildeo y el fuego amigo envician los procesos de renovación.

Allí está el caso del magistrado Manuel Havillis Velasco, quien recientemente ha convocado a tertulias para repartir la versión ejecutiva de su plan de trabajo. Abogado formado en la Secretaría de Hacienda, con una legítima aspiración, pero sin un conocimiento profundo sobre las veleidades del sistema judicial, decidió el camino de los cafés literarios –otra forma de autopromoción–  que tocar las puertas de la consejería jurídica, el Congreso o algunas secretarías de Estado.

Sin reglas definidas para la elección del nuevo presidente, la estabilidad del Tribunal Fiscal está en riesgo ante las disputas internas.

Hace 10 días, el magistrado presidente Juan Manuel Jiménez Illescas presentó su último informe de labores, que le sirvió para hacer un balance en de su trienio, en el que ingresaron 6,755 asuntos, fueron emitidas 6, 572 resoluciones y las excitativas de justicia disminuyeron 80%. ¿La justicia en línea es mejor? Al interior del Tribunal Fiscal apuntan que por más casos resueltos, hay un déficit de nombramientos de magistrados en las salas metropolitanas y en las foráneas –hay casi 40% de plazas vacantes– inevitablemente hará crecer el número de expedientes rezagados. Y se quejan de algo que consideran incluso más grave: la división interna prevalece.

En público, los magistrados no ventilan sus diferencias. Todo lo contrario. El día del informe de Jiménez Illescas, el resto de los integrantes del Pleno Jurisdiccional hicieron pública una carta de despedida y reconocimiento “por su dedicación y entrega como servidor público y por su gran calidad humana”.

El pasado jueves 12 –en el penúltimo día hábil del 2013– los magistrados de la sala superior fueron convocados por Jiménez Illescas a una sesión privada cuyos detalles no trascendieron, salvo el acuerdo para que el 2 de enero, a las 11:00 horas, en el piso 16 del edificio sede del TFJFA tendrá verificativo la elección del nuevo presidente. Así consta en el oficio SS-1/2013.

Jiménez Illescas no podría ser ratificado, pues su mandato concluye dentro de dos años. Alejandro Sánchez Hernández se despedirá del pleno en marzo próximo y Guillermo Domínguez Belloc –quien hace tres años buscó la presidencia del Tribunal Fiscal, pero declinó en la segunda ronda– ha comunicado a los a sus compañeros del pleno que no buscará el cargo.

Entre los integrantes de la Junta de Gobierno y Administración habría dos prospectos: su presidente, Juan Ángel Chávez, y Carlos Chaurand Arzate, ex senador por Guanajuato, quien optaría por buscar una de las vacantes en el Consejo de la Judicatura Federal.

Los integrantes de la sala superior están divididos en dos grupos. Uno, aglutinado en torno a Jiménez Illescas, son acordes al viejo modelo, que operó durante las etapas anteriores al nuevo proyecto en marcha en la institución, y respaldarían la unción de Nora Elizabeth Urby Genel, a quien persigue el escándalo de la controversia con su ex esposo, Miguel Alfonso Delgado Cruz –quien preside de la segunda sala regional del noroeste– que se desahoga en juzgados familiares de Gómez Palacio, Durango, habría llevado su expediente hasta la Junta de Honor, donde espera el fallo del ministro en retiro Mariano Azuela, desde hace un año a cargo de esa instancia encargada de velar por la ética de los magistrados.

En caso de que la magistrada no consiguiera los votos necesarios entre sus colegas, el presidente del Tribunal Fiscal impulsaría como sucesor al magistrado Rafael Anzures Uribe, egresado de la Escuela Libre de Derecho, quien durante 15 años trabajó en la Secretaría de Hacienda y hasta el 2009 carecía de experiencia en los tribunales.

Otro bloque, que respaldaría a Chávez, pretende retomar el proyecto de cambio estructural, eliminar los errores de conducción, materializar un proyecto plural de trabajo y consensos, y garantizar que el nuevo presidente emerja sin compromisos o bendiciones.

La falta de cohesión entre los magistrados provocaría que agentes externos influyeran en el relevo. Esto se comprobaría si el elegido fuera Alfredo Salgado Loyo, discípulo de Fernando Gutiérrez Barrios, como Manlio Fabio Beltrones, quien contaría con fuertes nexos con el Grupo Atlacomulco, gracias a su cooperación el secretario de Educación, Emilio Chuayffet Chemor. Pero en realidad, Zulema Mosri, ex diputada en Sonora y ex magistrada de la sala regional del noroeste, sería la candidata del beltronismo.

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