Sección: La Opinión
México es una gran nación no sólo por su historia y cul­tura...
04/09/11 | 13:25 | Por: ALEJANDRO ZAPATA PEROGORDO

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NACIÓN Y SOCIEDAD

México es una gran nación no sólo por su historia y cul­tura, lo es, por encima de todo, por su gente. Nación y sociedad forman un todo que nada podrá escindir. Ni siquiera las mentes criminales, ni las manos asesinas, ni la perversidad de algunos, podrán menoscabar los valores que nos unen como nación.

Ponerse “la verde” no es más que una expresión de felicidad momen­tánea. Externar con entusiasmo y fervor un ¡viva México!, en este mes patrio, no es más que un alarde que se exalta y luego se olvida. También, alardear como lo hacen muchos políticos y gobernadores en el sentido de que “nada por encima de la ley” o “todo el poder del estado contra la delincuencia”, como si con ello dieran ejemplo de compromiso con la nación y la sociedad, son actos de frivolidad que en nada se diferencia de quienes gritan ¡gol de México¡, y con ello creen que son buenos mexicanos.

SENTIR A LA NACIÓN OBLIGA

En este tempo de turbulencia para el país, se hace necesario el análisis serio, responsable, sereno y con altura de miras; para definir la manera como queremos que sea México. Ese ha sido el reto, hasta ahora inal­canzable, desde el comienzo del proceso de transición.

Hace algunos años la disyuntiva tenía su centro entre la democra­cia o la economía, hasta que comprendimos que ambas se encuentran vinculadas. La diferencia consistía en darnos cuenta que ya estábamos inmersos en un ámbito globalizado de cuyos efectos no podíamos sus­traernos, pero no nos habíamos preparado para enfrentarlos. Poco a poco, con mucho esfuerzo y deliberación caminamos hacia adelante.

Ahora existen problemas torales que ni siquiera imaginábamos su magnitud y los debemos resolver. Estas dificultades nos exigen a todos atención, reflexión, orientación y acción. Resulta insuficiente la orato­ria si no va acompañada de respuestas a realidades complejas, respues­tas que contengan elementos técnicos y morales.

¿QUÉ NOS HA PASADO?

Nada, que dábamos por hecho la definición tradicional sobre la socie­dad, basada en el conjunto de personas con elementos y necesidades tanto naturales como espirituales. Bajo ese concepto aparece un ele­mento cultural en el uso de la tabla universal de valores que nos iden­tifica de manera colectiva en la aplicación de las normas de carácter ético. Es obvio que se trata de una libre e individual decisión entre la aceptación personal y el ser social, que cuando ello ocurre existe armonía. Así eran los rasgos que nutrían la vida en comunidad.

Esa parte se encuentra trastocada y lo observamos en múltiples manifestaciones que cotidianamente se presentan. Los hechos lamen­tables del Casino Royal en Monterrey, cuyo impacto en el país y en el extranjero sólo es comparable con los más brutales crímenes de lesa humanidad. De entrada nos quedamos perplejos, de forma innata sur­gió una enorme indignación; nos duele en lo profundo del alma.

¿QUÉ HACER?

La gran mayoría de mexicanos somos hombres de bien porque nos impulsa un ánimo solidario y nacionalista. Recuperar la solidaridad es el principal desafío, ahí es donde se deben enfocar los esfuerzos.

Todos somos corresponsables y debemos aceptar nuestra parte, como padres de familia que no hemos sido capaces inculcar valores a nuestros hijos, los maestros en la formación de ciudadanos; los gobier­nos que han sido corruptos, han procreado antivalores como el de la impunidad que ha minado la confianza, así como de la cultura de la simulación que, a su vez, ha parido una clase política que solo se han dedicado sin escrúpulo alguno a la acumulación de riqueza.

Es cierto, hemos avanzado en economía, en democracia, en plu­ralidad, en infraestructura. No obstante, uno de los principales rubros pendientes estriba en tener un verdadero estado de derecho.

Hoy son momentos de definiciones. No se trata de encontrar los errores del adversario, ni de señalar las diferencias, se requiere de un acto de voluntad para cerrar filas en aquello que nos une

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