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Sección: Vida
Reducir riesgos de un nacimiento prematuro
09/08/20 | 11:35 | Por: Redacción
Los bebés que nacen antes de tiempo pueden morir en la infancia y suelen sufrir problemas de salud toda su vida.
Los bebés que nacen prematuramente, antes de las 37 semanas de embarazo, corren mayor riesgo de morir en la infancia y suelen sufrir problemas de salud de por vida.

Pero dos dispositivos podrían ayudar: uno mejorando la forma de evaluar el riesgo de un nacimiento prematuro y otro ofreciendo asesoramiento nutricional personalizado para bebés prematuros.

Estos bebés corren un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud a corto y largo plazo, como enfermedades respiratorias, problemas de aprendizaje y trastornos del movimiento, como la parálisis cerebral. Además, las complicaciones relacionadas con el nacimiento prematuro son la principal causa de muerte en todo el mundo para los niños menores de 5 años.

Sin embargo, los nacimientos prematuros podrían reducirse mejorando la forma en que se examinan las mujeres embarazadas, permitiendo intervenciones tempranas si son de alto riesgo. Por ejemplo, la toma de suplementos de la hormona progesterona o la sutura del cuello uterino hasta cerca del nacimiento pueden retrasar un parto prematuro.

Actualmente, la ecografía transvaginal se utiliza para predecir el riesgo de parto prematuro. Permite Exprésa los médicos medir la longitud del cuello del útero, es normal que se acorte a medida que se acerca el momento del parto. Pero durante el segundo trimestre del embarazo, la idea es que cuanto más corto sea, mayor será el riesgo de parto prematuro.

La rigidez cervical podría ser un indicador alternativo de nacimiento prematuro. Los estudios han demostrado que las mujeres con un cuello uterino más blando corren un mayor riesgo de parto prematuro.
Un estudio ha demostrado que ocho de cada diez mujeres con riesgo de dar a luz prematuramente podrían ser identificadas utilizando este método, lo que sugiere que podría ser más eficaz que la longitud del cuello uterino.

En los casos en que no se pueda prevenir el nacimiento prematuro, es vital que los bebés reciban una nutrición adecuada. Los bebés que nacen prematuros, a menudo, no obtienen los nutrientes que necesitan sólo de la leche materna, ya que les proporciona menos proteínas, grasas y carbohidratos de los que obtendrían a través de la placenta.

En la actualidad, los bebés prematuros suelen recibir leche materna con fortificación estándar en las unidades neonatales de los hospitales. Los médicos suelen hacer pruebas de orina a los bebés para determinar si el suplemento es adecuado. Pero como no se adapta a necesidades individuales o a la leche humana específica, existe el riesgo de que la leche se enriquezca mucho o poco, lo que podría tener efectos secundarios como insuficiencia renal o predisposición a la obesidad.
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