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Paquidermos en el Centro
21/01/20 | 07:15 | Por: David Medrano
En su molestia de la semana pasada, Rocío Zavala acusó descoordinación con el Fideicomiso de Rescate y Preservación del Centro Histórico, presumió sí tienen diferentes proyectos en cartera, no dijo cuáles, mucho menos los cómos, a reserva que los saque de la chistera de pánico - emergencia, lo único que hace es ganarle negativos y animadversión al municipio capitalino. No hay más.
Motivos y razones no faltan para la incordia sobrada que le tienen a la Unidad de Gestión del Centro Histórico, desde empresarios, locatarios y comerciantes desde formales hasta de abalorios. 

La oficina no funciona, no se le conoce resultado alguno a cerca de llegar un año que el alcalde capitalino, Xavier Nava, logró rescatar ese espacio y que pudiera entrar en operaciones. 

El trabajo pesado lo hizo él, la gestión de 12 millones de pesos provenientes de la Unión Europea, para reactivar un edificio que estaba abandonado desde hacía más de tres años. 

La rivalidad política provocó un caprichoso amparo caído en olvido, por el que la desarrolladora del inmueble, la gestión de Mario García no pudo ocuparlo como Comandancia. 

En el régimen gallardista, no interesó para nada el edificio hasta caer en abandono y deterioro. 

Nava recuperó ese recinto para bien, en marzo de 2019, pero a poco de llegar al año, sigue justo como antes. 

Es un cascarón a todas vistas. 

Horacio Sánchez Unzueta coordinador del Fideicomiso de Rescate y Preservación del Centro Histórico, no ha dicho una sola palabra, es con mucho, más prudente y responsable que la titular de la UGCH, Rocío Zavala que en un ataque y desesperada, acusó falta de coordinación y desinterés. 

Es un arranque de insensatez de parte de una funcionaria municipal, más emparentada y ligas con el panismo tradicional que comprometida con sus funciones. 

Se le ocurre emprenderla contra un órgano colegiado, en el que están representados empresarios, sociedad civil, academia y demás; y que ha promovido la intervención y rescate de casi la totalidad del perímetro A del Centro Histórico. 

Es temerario de parte de la funcionaria y sus acusaciones, dar de palos ciegos, cuando en casi un año de desempeño, ha ocasionado más problemas y conflictos, en vez de un sano concilio, entendimiento y propuesta. 

Si se da una vuelta por la Unidad de Gestión del Centro Histórico, lo más seguro es que encuentre oficinas vacías. 

La mayoría del edificio lo es, un paquidermo extraviado entre calles céntricas, atrapado sin ruta, apenas hay un puñado de trabajadores, no se entiende que el estacionamiento esté lleno en su totalidad, como si hubiese atenciones desbordadas o una afluencia constante. 

No más eventos que los dedos de una mano, han sido realizados en ese lugar, el auditorio ocupado quizá la misma cantidad. 

Cuando se creó la UGCH, se prometió que sería un vínculo que le daría mayor proyección y sustentabilidad a esa zona de la ciudad, una ventanilla abierta a los empresarios del primer cuadro de la ciudad, el ancla de inversiones. 

En lo práctico, dista mucho de serlo, más burocracia, gasto en la nómina, los empresarios hoteleros prefieren acercarse a SECTUR, para obras y otros, al Fideicomiso. 

La oficina municipal no da siquiera para mantener un alumbrado eficiente, conservación constante, liberar de graffitti la zona, reparar calles o andadores que ellos mismos destruyen, no se diga desarrollar proyectos. 

En su molestia de la semana pasada, Zavala acusó descoordinación con el Fideicomiso de Rescate y Preservación del Centro Histórico, presumió sí tienen diferentes proyectos en cartera, no dijo cuáles, mucho menos los cómos, a reserva que los saque de la chistera de pánico - emergencia, lo único que hace es ganarle negativos y animadversión al municipio capitalino. No hay más. 

Penoso si se le agrega el aspecto monetario, la señora percibe con facilidad, marca el tabulador, entre 40 y 50 mil pesos mensuales. 

Una friolera para no hacer en apariencia nada. O al menos eso sugiere su desempeño y críticas, la última ocasión que trató de mostrar fuerza, explotó en conflicto la bomba de corta mecha que representa el ambulantaje. 

Nada de ordenamiento, si va por el Centro Histórico, basta que camine dos o tres calles antes de encontrarse con pintas, mobiliario destruido o dañado, la gravedad se acentúa en medida que incursiona hacia el perímetro B, es decir, el exterior y las zonas de los barrios tradicionales. 

Mucha crítica, pocos resultados. Ataxia llana y simple. 

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A partir de este año, cualquier guiño, saludo, abrazo, o parecido, por parte del gobernador Juan Manuel Carreras, es una clara señal política.

El 2020 es el último "completo", con verdadero trabajo dentro de la administración. 

Para 2021 sólo restarán nueve a la gestión de JMCL, menos tres en la forma, debido al proceso electoral, menos uno, y que corresponde a la designación de equipos de entrega - recepción, y realizan las mesas de trabajo.

Y construir una candidatura robusta, fuerte y competitiva, no se hace de un día para otro.
Por eso significó un estupendo termómetro político, el ejercicio de macrosimulacro realizado en Palacio de Gobierno.

Los funcionarios gubernamentales, con una verdadera y legítima aspiración, y que se saben competitivos, no dejaron de asistir a la Plaza de los Fundadores y saludar a su jefe político.

Les damos una pista: no eran más de un puñado.

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La reunión en petite comité, no más siete personas a lo mucho. 

El gobernador Juan Manuel Carreras López daba una reseña de los retos, los avances y la agenda de trabajo, los proyectos emblemáticos, como la modernización del aeropuerto de Tamuín y la gestión de terrenos casi finalizada. 

Inquieto, un asistente preguntó con insistencia al gobernador, por su sucesor. 

Con cortesía política, astuto, eludió muy bien el dardo, pero devolvió con una sonrisa. 


dmedranou@gmail.com 
@MEDCORP
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