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Sección: Fama
Prima ballerina; Alicia Alonso
18/10/19 | 07:54 | Por: Redacción
La artista cubana, una súper estrella de la danza mundial, murió ayer, dejando como legado su virtuosismo técnico en la interpretación de diversas obras clásicas.
La bailarina cubana Alicia Alonso, pilar artístico del siglo XX, falleció ayer en La Habana a los 98 años, informó el Ballet Nacional de Cuba (BNC).

La única latinoamericana en ostentar el título simbólico de prima ballerina assoluta (otorgado a las bailarinas más excepcionales), murió a las 11:00 horas locales, dijo un portavoz de la compañía que ella fundó en 1948 y dirigió hasta su muerte.

Alonso, quien pese a su avanzada edad permanecía en activo al frente del prestigioso BNC, estaba internada por complicaciones de salud en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (IMEQ) de La Habana. En este discreto hospital militar también se tratan las personalidades extranjeras que recurren a Cuba para recibir atención médica.

Aunque en los últimos meses circulaban en la isla comentarios sobre su delicado estado de salud, ni el BNC ni su entorno divulgaron su hospitalización.

"Alicia Alonso se ha ido y nos deja un enorme vacío, pero también un insuperable legado. Ella situó a Cuba en el altar de lo mejor de la danza mundial. Gracias, Alicia, por tu obra inmortal", expresó en su cuenta de Twitter el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, quien está de visita oficial en México.

De hecho, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, lamentó la "gran pérdida" cultural. "El gobierno de México lamenta el fallecimiento de la gran Alicia Alonso y extiende sus sinceras condolencias al gobierno y pueblo de Cuba por la gran pérdida que ello significa. Vivirá por siempre con su arte entre nosotros. Descanse en paz", expresó Ebrard a través de su cuenta de Twitter.

Muchos evocan a la bailarina de cuello de cisne, disciplinada y temperamental, que seducía al público con sus giros virtuosos, así como a la coreógrafa exigente que hacía repetir incansablemente los movimientos en busca de la perfección.

Otros la ven como la gran dama cubana que entregó su alma a la revolución del fallecido Fidel Castro, y que se codeaba con reyes y políticos. Fue con el apoyo del propio Fidel que su escuela creada en 1948 tomó impulso tras el triunfo de la revolución en 1959.

La Unesco rindió tributo a "una artista única", que era embajadora de buena voluntad de la organización multilateral desde hace casi dos décadas (2002).

"Se fue mamá. La estrella más grande de todas. Alicia Alonso ¡inmortal!", escribió en su cuenta de Twitter Carlos Acosta, quien fue el primer bailarín de raza negra en interpretar grandes papeles clásicos en las principales compañías del mundo.

Alicia Alonso colgó sus zapatillas de punta en noviembre de 1995, a los 74 años.

La reinterpretación que hizo durante medio siglo del personaje del famoso ballet romántico Giselle la elevó a los altares de la danza clásica. Al respecto la crítica fue unánime: Alicia Alonso nació para que Giselle no muriera.

NO UN DUELO, SINO UN GRAN HOMENAJE

Los funerales de la legendaria bailarina tendrán lugar mañana en el Gran Teatro de La Habana, bautizado con su nombre en 2015, y sus restos serán inhumados ese mismo día en el cementerio Colón de la capital, informó el Ministerio cubano de Cultura.

Las honras fúnebres comenzarán a las 09:00 horas en el coliseo, a donde el "pueblo podrá acudir a rendir tributo a su gran artista", indica un comunicado publicado en medios oficiales.

"Las instituciones culturales, organizaciones de creadores, artistas y escritores, de acuerdo con los familiares de Alicia Alonso, le dedican, no un duelo, sino un gran homenaje que compartirá todo su pueblo", señala el texto.

UNA CARRERA BRILLANTE CON UNA MIRADA OPACA
Alicia Alonso, cuyo verdadero nombre era Ernestina de la Caridad Martínez del Hoyo, nació el 21 de diciembre de 1920 en La Habana, donde comenzó en la Escuela de Ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical en 1931. Continuó su formación en EU, en la School of American Ballet, donde coincidió con profesores de la talla de Enrico Zanfretta y Alexandra Fedórova.

A los 17 años sufrió un desprendimiento de ambas retinas y tuvo que ser operada en varias ocasiones. Sin embargo, esto no impidió que bailara en los mejores escenarios del mundo durante años. Incluso, ya ciega y con casi 73 años, bailó de puntillas en noviembre de 1993 en el 50 aniversario de su primera Giselle.

Comenzó su carrera en 1938 trabajando en Broadway en comedias musicales como Great Lady y Stars in your eyes. Un año después ingresó en el American Ballet Caravan, que luego se denominó New York City Ballet.

A partir de ahí despegó con éxito como bailarina principal, fue miembro del Ballet Theatre of New York (1940) y actuó en obras como Undertow y Theme and Variations, que interpretó por numerosos países.

En esa etapa trabajó junto a Michel Fokine, George
Balanchine, Léonide Massine, Bronislava Nijinska, Antony Tudor y Agnes de Mille, entre otras significativas personalidades de la coreografía del siglo XX.

Siempre ligada a Cuba, en 1948 creó su propia compañía (Ballet Alicia Alonso), la primera profesional en Cuba, que en 1955 se llamó Ballet Nacional de Cuba (BNC).

Entre 1955 y 1959 actuó con los Ballets Rusos de Montecarlo. Fue la primera representante americana en bailar con el Bolshoi y el Kirov en los teatros de Moscú y Leningrado (San Petersburgo).

Representó a los clásicos junto a las grandes compañías, actuando en los principales escenarios del mundo.

Sus versiones coreográficas de los grandes clásicos son célebres internacionalmente y se han bailado por otras importantes compañías como los Ballets de la Ópera de París (Giselle, Grand Pas de Quatre o La bella durmiente del bosque); la Ópera de Viena y el San Carlo de Nápoles (Giselle); la Ópera de Praga (La fille mal gardée); el Teatro alla Scala de Milán (La bella durmiente del bosque) y el Real Ballet Danés (Don Quijote).

Internacionalmente reconocida, era Oficial de la Legión de Honor, la más alta distinción que otorga Francia y contaba con el título de Heroína Nacional del Trabajo de Cuba y la medalla Pablo Picasso de la Unesco, entre otros reconocimientos.

En el año 2000 recibió el Premio Benois de la Danza, así como la Orden José Martí, máxima condecoración que otorga Cuba. También fue investida doctora Honoris Causa por la Universidad de La Habana, por el Instituto Superior de Arte de Cuba, por la Universidad Politécnica de Valencia y por la Universidad de Guadalajara, entre otras instituciones.

En 1982, México le confirió la Orden El Águila Azteca; en 1993, el rey Juan Carlos I le entregó la Orden Isabel la Católica y ese mismo año se creó una Cátedra de Danza con su nombre en la Universidad Complutense.

EN MÉXICO
En abril de 1977, Alicia Alonso se presentó con el Ballet del Teatro de Bellas Artes durante el V Festival Cervantino, en Guanajuato. En una entrevista con el investigador Lester Tomé, habló sobre la motivación de La era romántica, la gala de ballet que presentó durante el V FIC:  "La danza es expresiva de las experiencias de diferentes personas en diferentes periodos.  [Esta gala nos remite] al pasado, a los inicios del siglo XIX.  Estamos recreando 1830. La actuación reflejará ese periodo y cómo se sintió su gente. Sus bailes y gestos capturaron su forma de expresar las cosas, así como su entorno y forma de vida.  El ser humano quería escapar de la realidad y se veía a sí mismo como todo espíritu".

PRODUCTOS DE BELLEZA COMUNISTA
Crema hidratante cubana, Tratamiento facial o Perfume cubano son productos cosméticos que pueden conseguirse en el mercado y que llevan, desde los años 80, el nombre de la famosa bailarina Alicia Alonso. Otros productos que pueden adquirirse vía online son la Crema regeneradora con propóleo (ideal para contorno de ojos) y Crema de noche con extracto de placenta y sábila.

Con información de AFP y EFE
Con información de Juan Carlos Talavera
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