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Sección: Cultura
Azul cobalto, la nueva historia que presenta "BEF"
11/03/17 | 21:03 | Por: Erick Estrada
La más reciente entrega de la saga "Tiempo de alacranes" es un retrato de la violencia que hoy lacera a México; a través de la historia de Lizzy Zuabiaga y su red para financiar criminales globales
"En el último minuto de su vida, tumbado sobre un charco de sangre, el Paisano deseó haber muerto con un poco más de dignidad." Así inicia la narración de Azul Cobalto, el más reciente libro de la saga Tiempo de alacranes de Bernardo Fernández, Bef, que cuenta otra parte de la historia de Lizzy Zubiaga, quien derrotada en sus afanes de crear una red financiera para criminales globales y enlutada por el asesinato de su padrino, El Paisano, vuelve a la escena del crimen mundial, ahora convertida en vendedora de piezas de arte. 

Sin embargo, el descubrimiento de unos cuadros de caballete de Siqueiros perdidos durante casi ochenta años es el inicio de un fructífero negocio para la antigua líder del cártel de Constanza. Y todo es miel sobre hojuelas hasta que aparece su archienemiga, la detective Andrea Mijangos, dispuesta a destruir el negocio de Lizzy y a la propia exreina de las drogas sintéticas. 

Los inicios de Tiempo de alacranes no se planearon como saga, narra Bef, quien asegura que en sus inicios escribía ciencia ficción y durante una convocatoria de novela policiaca en Querétaro decidió "dar el salto" hacia este género, "pensé que no era tan difícil porque comparten raíces". 

Para Bef y su saga todo comenzó con la historia de un sicario que se arrepiente de realizar la última tareque se le encomienda. "Le había dado vueltas al asunto de hacerlo una serie, lo que pensé que le podía dar el giro era que los personajes fueran femeninos y cuento la historia de la narcotraficante y la mujer policía". 

La saga ya lleva cuatro libros: Tiempo de Alacranes, Hielo Negro, Cuello Blanco y Azul Cobalto. Sin embargo para Bef la historia no termina aquí, pues asegura que en un quinto libro narraría el escape de Lizzy, lo que dijo es algo inherente a lo que sucede con un gran sicario, como lo es el personaje central de su historia. 

Al final de Azul Cobalto, Lizzy termina en un centro penitenciario con un ala completamente para ella y adornada a su gusto por algún diseñador… en apología no poco común, "uno piensa en el capo más célebre cuando lee esa parte, pero no es algo tan extraordinario, porque pasa donde el crimen rebasa al Estado". 

Y es que la personalidad de Lizzy le impide quedarse ahí, en donde queda en Azul Cobalto, encerrada en la cárcel. Por ello Bef dice que a la saga le siguen al menos otros dos libros, donde el siguiente narraría el escape de Zubiaga… pero un escape merecido, como el de cualquier otro capo legendario."Al principio, cuando escribí Hielo Negro, sabía que serían tres novelas y tenía una idea más o menos somera de lo que pasaba, pero después consideré la caída del personaje". 

Pese a que la mayoría de la historia proviene de la imaginación de Bernardo Fernández, dijo que algunos hechos sí son sacados de lo que ocurre en la vida cotidiana de México, basado –sin tanta investigación– en lo que se narra en los medios de comunicación. 

"Pasan cosas excesivas, a veces se te ocurre algo y la realidad te supera a las dos semanas, pero yo quisiera apostar por el lado del esperpento, hay inspiración en las notas de prensa de lo que sucede a diario, pero mucho de lo que escribo tiene que ver con lo que imagino", precisó. 

Y en cuestiones de "la realidad supera a la ficción", Bef dijo que el Estado Mexicano está totalmente derrotado frente a una guerra declarada en contra de los principales cárteles de la droga y el crimen organizado. Y eso narra en parte la saga de Fernández: el desbordamiento de la violencia, que aunque al principio fue imaginado, terminó por convertirse en una realidad que ni la ficción puede superar. 

Pero aún así, Bef consideró que la labor de abatir la inseguridad es tarea de todos, por lo que desde la sociedad civil se debe de exigir que se ponga orden y se restaure el status quo en México, "estamos obligados todos a caminar derecho en este país, pero es algo que no nos gusta". 

Aseguró que no se siente como un activista, sino como un "convencido" de que todo cambiaría cuando todos sean civilizados, dejando de lado cualquier conducta que no permita "caminar derecho". 

"Cuando terminó de leerla, deseó caer muerta ahí mismo". Descubre tú mismo en qué parte del libro está la frase.
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